San Pedro de Soba

PROSPERIDAD MANIFIESTA

Cuando al llegar á este pueblo hace unas horas observé los grandes progresos materiales en él realizados en el transcurso de unas semanas que he permanecido ausente, no pude contener mi admiración, exclamando: dichosos los pueblos que tienen la honra de contar entre sus hijos á hombres que, sin escatimar dinero ni molestias, emplean sus energías todas en procurar la prosperidad de su querida “tierruca”.

Sí, San Pedro de Soba progresa á pasos agigantados, gracias á la generosidad de su hijo predilecto D. Jerónimo Pérez y Sainz de la Maza, cuyas obras benéficas le han valido merecidas distinciones del Gobierno de la nación.

Nada tiene, pues, de extraño, que su llegada á este pueblo días pasados, en automóvil, adornado con las banderas española y argentina, y acompañado de varios invitados á presenciar la inspección de numerosas obras que se están realizando, fuera, según nos dicen, un verdadero paso triunfal; pues quien como D. Gerónimo Pérez procede, bien merece el aprecio y la consideración, y hasta la admiración de las gentes. Y bien merecen también sus obras ser dadas á la publicidad, siquiera no sea más que porque sirvan de ejemplo y estímulo á otros muchos que pueden y deben hacer “algo” en beneficio de los pueblos.

Dígalo, sino, la hermosa carretera que de Regules á este pueblo se abrirá al tránsito público de un día á otro, y cuya prolongación hasta La Gándara la anuncia el estudio del trazado por los ingenieros, que diviso desde mi mesa de trabajo; dígalo el magnífico y hermoso sin comparación edificio para escuelas que á la entrada del pueblo se levanta esbelto, y cuyo coste se elevará á centenares de pesetas; dígalo la gran traída de aguas con sus bocas y mangas de riego é incendios, y sus ramificaciones á los edificios particulares; díganlo los muchos obreros que año tras año se ocupan de hermosear el pueblo y alrededores. Al llegar á este punto, el aviso de una horrible desgracia me interrumpe el hilo de este artículo. Digo á D. Gerónimo escuetamente, que para poner á su pueblo ála altura delos modernos, le falta dotarle de luz eléctrica; suplico para este punto el estímulo de doña Primitiva L, de Marini y su simpática hija Rosarita, si fuese necesario, y suprimo el relato de bellas acciones, para reseñar, con gran dolor de mi alma, un acontecimiento trágico, que ha llenado de consternación á este pueblo.

CAÍDA MORTAL

A las nueve y veinte de esta tarde, uno de los canteros que trabajan en la construcción del edificio para escuelas, llamado Manuel García, de 52 años de edad, casado y vecino de Ampuero, tuvo la desgracia de venir al suelo desde una altura de trece ó catorce metros próximamente.

Recogido por sus compañeros de trabajo y trasladado á la posada, falleció antes de una hora, después de haberle sido administrados los Sacramentos de la iglesia.

Se espera al Juzgado para que ordene el sepelio del difunto.

Las causas de la caída del desgraciado Manuel no pueden precisarse con exactitud, pues sus compañeros de trabajo no se dieron cuenta hasta que iba por los aires, y han de atribuirse á un accidente puramente casual, puesto que el andamio de donde cayó se halla, á nuestro humilde parecer, en perfectas condiciones de seguridad.

EL CORRESPONSAL

San Pedro de Soba 1º de Septiembre de 1915.

El Cantábrico – Diario de la mañana – Año XXI – Número 8088 – 3 de Septiembre de 1915.