DE SOBA

(REMITIDO)

¡Vaya un alcalde!

¡Viva la libertad!

Señor director de EL CANTÁBRICO.

Muy señor mío: Para protestar contra un hecho inaudito le agradeceríamos nos facilitase, en el periódico de su acertada dirección, la inserción de las adjuntas líneas.

De usted afectísimos amigos y seguros servidores, q. b. s. m. , Alejandro Pando.- Juan García.- Ángel Abascal.- Paulino Lavín.- Ángel Gómez Ruiz.- Hilario Alonso.- Por Juana Pérez, Alejandro Pardo.

Hubo un alcalde, el de Móstoles, por ejemplo, que se hizo famoso en la Historia por aquel arranque guerrero con que supo inflamar el alma española para rechazar la invasión francesa; pero hay en la época actual otro alcalde que, como el de Arredondo, también aspira á la celebridad. Emulo y cofrade de Lacierva, nada le detiene. Cuando el pueblo de Arredondo estaba tranquilo, él se encarga de atizar la tea de la discordia. ¿Y de quiénes se ha valido para conseguir lo que quizás se proponía? ¿De quiénes?.

Nuestro ánimo parece que se divierte y se subleva. ¡Extraña paradoja! Nosotros, los que suscriben, vecinos de Asón, del Ayuntamiento de Soba, hemos sido las víctimas del proceder del ya para nosotros famoso alcalde. ¿Y por qué?.

Vamos á hacer un poco de historia. Desde hace cincuenta ó sesenta años tenemos la costumbre, una gran parte de los vecinos de Asón, de bajar voluntariamente (que conste que voluntariamente) un cuévano de leña cada uno á nuestro médico, don Antonio Herran, como demostración de agradecimiento. Nadie nos había dicho nunca una palabra, ni antes ni después; pero este año, al bajar, nos encontramos con ciertos individuos, que después han dicho que eran delegados del alcalde, dispuestos a impedirnos el paso. No consiguieron su intento, porque nos sobraba razón para seguir adelante; pero nosotros, deseando saber si se respetarían en Arredondo lo que llaman libertades públicas, repetimos el viaje el tercer día y … se consumó un hecho que indigna y motiva nuestra propuesta.

Los mismos individuos impidiéndonos el paso, y después de descargar la leña, la guardia civil con orden del alcalde para detenernos. ¿Qué delito habíamos cometido? ¿No veníamos provistos de guías, expedidas por las autoridades deSoba, y que ya habíamos presentado al fiscal municipal de Arredondo? ¿O es que acaso el citado alcalde considera delito llevarle leña a un enemigo suyo? ¿Constituye delito acaso bajar á las siete y media de la noche á Arredondo en actutud pacífica? ¿Es que el alcalde se considera superior á la Constitución, que regula los derechos de los ciudadanos y establece las libertades públicas? ¡Ah!; qué luego se le olvidó que en su juventud pisó muchas veces el terreno que nosotros pisamos hoy, cuidando cabras y cabritos.

Pero no es sólo del hecho de la detención contra el cual tenemos que protestar. Encerrados en un inmundo y repugnante cuarto, dió órdenes el alcalde para que no se nos facilitase alimentos y además se negó, reclamado con testigos, á proporcionarnos ropa para preservarnos de los efectos del frío. Así estuvimos veinte horas, sin permitirnos salir ni á hacer la más apremiante necesidad.

No terminaremos, señor director, sin hacer público nuestro agradecimiento á los dignos concejales liberales del Ayuntamiento de Arredondo, por la sentida protesta que contra el proceder del alcalde han enviado ála Corporación deSoba.

Somos de usted afectísimos amigos.- Alejandro Pando.- por Juana Pérz, Alejandro Pardo.- Juan García.- Ángel Abascal.- Ángel Gómez Ruiz.- Paulino Lavín.- Hilario Alonso.

Soba, 26 de Enero de 1911.

 

El Cantábrico. Diario de la mañana. Año XVII. Número 5699. 28 de Enero de 1911.