San Pedro de Soba

Lo recuerdo con las gratas añoranzas de mi infancia. Todos los días lo veía desde la ermita de la Cruz, que corona el pueblo de Aja. Es que San Pedro y Aja son dos pueblos que se saludan con cariñoso afecto como buenos vecinos, olvidando cada cual pasadas rencillas, casi siempre ocasionadas por cuestiones de jurisdicción. Comparten ambos muy fraternalmente la celebrada fiesta tributada á la Virgen de Irías, y viven así en sana y armoniosa paz.

San Pedro es, sin duda, el pueblo más simpático y más apacible de toda la región sobana.

Sus casitas blancas y muy aseadas le dan un aspecto sugestivo y alegre.

Hasta parece más un pueblo de la pulcra Holanda, sin su cielo brumoso, que un pueblo de nuestra Castilla.

Y selecciono San Pedro de los otros del valle por ser la cuna de hombres ilustres que han descollado con la resonancia del prestigio, en las ciencias, en las letras y en el comercio.

Los Gutiérrez, Pérez de Soto, Zorrillas de San Martín, Santayanas y Sainz de la Maza, son hijos de San Pedro.

Zorrilla de San Martín, el más grande poeta hispano.americano, ha llevado sus hijos por la mano para mostrarles el solar de sus antepasados, que existe en San Pedro. Yo me considero muy pequeño para hablar de una personalidad tan grande como es Zorrilla de San Martín, pues á pesar de la pequeñez de su cuerpo hay que levantar la cabeza muy alto para poder ver bien la silueta de su colosal figura. Lo admiro como poeta de gran inspiración, lo aplaudo como orador elocuente y lo quiero por el acendrado amor que consagra á España. Nunca tuvo una palabra, una reticencia de intención hiriente contra la Madre Patria.

En sus hermosos poemas Leyenda patria y Tabaré canta, en estrofas inspiradas, como nadie lo ha hecho mejor, la grandeza de su España amada. Bien merecido está el cariño que le guarda la Madre Patria.

El notable médico don Avelino Gutiérrez, gloria de España en la Argentina, director del Hospital español en Buenos Aires, es hijo de San Pedro. Los Pérez de Soto, Santayana y Sainz de la Maza, han dejado rastros de gloriosa probidad en la banca y en el comercio.

Don Jerónimo Pérez, domiciliado en Buenos Aires y tío de los ilustres Gutiérrez, es incansable dando pruebas todos los días de su amor á la tierruca. Con generoso desprendimiento va dotando el señor Pérez á los pueblos de Soba con valiosos beneficios de gran utilidad pública.

Españoles como éste y otros que acabo de citar, bien merecen de la patria. Hay que hacer justicia, y muy merecida, á la familia Zorrilla, cuya integridad de carácter es altamente digna de encolmio.

Tengo orgullo en puntualizar aquí un hecho que también enaltece á la familia Trápaga. Uno de sus miembros, que infelizmente hoy no existe, pagó por algunos años, á su costa, la enseñanza pública en Aja. Constato estos hechos por el amor que siento á esa región. Por ella estoy encariñado. Salté, corrí y trisqué en esas praderas, respirando el ambiente sano emanado de una naturaleza salvaje… Aja, para mí es un pedazo de mi vida. No se puede olvidar como no se olvida una madre.

A los hijos de San Pedro de Soba les envío mi cariñoso saludo de entrañable afecto por la gloriosa resonancia que han tenido en América, prestigiada y enaltecida por nobles y generosos hechos.

J. Bercedo de Aja.

Brasil (Pelotas) Diciembre de 1908.

El Cantábrico, Diario de la mañana. Santander, Miércoles 13 de enero de 1909.