SAN PEDRO DE SOBA

(DE NUESTRO CORRESPONSAL)

Un acontecimiento

De tal podemos conceptuar para este pueblo la llegada de su benemérito hijo, modelo de patriotas, pródigo dispensador de beneficios y protector entusiasta de la enseñanza, D. Jerónimo Pérez y Sainz de la Maza, verificada el martes, 28 del pasado.

Sesenta años hacía que faltaba del pueblo, tiempo que ha pasado en la ciudad de Buenos Aires, donde, por medio de una actividad infatigable, haberse labrado gran fortuna.

De las innumerables obras benéficas que tan caritativo señor ha llevado á cabo, las cuales justifican el gran recibimiento que se le ha dispensado, pueden dar testimonio, aparte del pueblo de su naturaleza, las escuelas de este valle; los reservistas sobanos llamados á filas con motivo de la última guerra del Rif; los soldados de este valle que en esta misma guerra pelearon en defensa de la patria; los habitantes de Asón; la institución de caridad “Reina Victoria”, de Santander, etc., etc. De muchas de ellas he dado oportuna cuenta en estas columnas, y no dudo que sin pasar muchos días tendré que darla de alguna más, por lo cual me he de circunscribir hoy á dar cuenta de su llegada.

En el tren correo de Bilbao llegó á Gibaja dicho día 28 D. Jerónimo Pérez, acompañado de su sobrino D. Jerónimo Gutiérrez y de D. Juan Pardo, que días antes habían salido de esta para Barcelona, con objeto de recibirle á la hora del desembarco. A Gibaja habíase trasladado también para recibirle una comisión de significados vecinos de este pueblo, compuesta pr los señores D. Francisco Gutiérrez y D. Francisco Pardo.

La llegada á Regules fue uno de los momentos más emocionantes. El pueblo en masa, que había levantado varios arcos con inscripciones saludando al ilustre viajero le recibió entre incesantes disparos de cohetes y entusiásticos vivas y aclamaciones, á los que contestaba el señor Perez con repetidos vivas al pueblo de Regules. No he de pasar adelante sin citar el nombre de D. Mariano García, vecino de Regules, que no sólo fue causa principal de que el recibimiento en su pueblo fuera cual se merece D. Jerónimo Pérez, sino que salió con la comisión de San Pedro á recibirle á Gibaja, poniendo á su disposición su coche.

Previos unos momentos de descanso, púsose en marcha la comitiva para llegar á San Pedro, donde esperaba á D. Jerónimo Pérez un recibimiento colosal, como jamás él pudo imaginarse. Todo el pueblo, hombres, mujeres y niños, que esperaba impaciente en las afueras la hora de su llegada, le recibió con un fuerte viva, al que siguió la banda de música con un bonito pasodoble, y los niños del pueblo cantando unos bonitos versos alusivos á la caridad y patriotismo del ilustre viajero.

El tiempo empleado en recorrer el trayecto entre el pueblo y el punto donde se salió á recibirle, fue un momento imposible de describir.

El pueblo se hallaba lujosamente engalanado, apareciendo por todas partes las banderas españolas y argentinas entrelazadas, y á la entrada se había levantado un verdadero arco triunfal, con inscripciones. A todo contribuyó en primer término D. Francisco Gutiérrez.

¡Bien venido, D. Jerónimo!, y que su patriotismo, su caridad, su amor á la tierruca y á la enseñanza sea imitado por muchos que pueden hacerlo, si quieren que los pueblos les tributen las manifestaciones de entusiasmo que usted ha recibido.

Más viajeros

El sábado, 26, llegó á esta también otro entusiasta hijo y protector de este pueblo, D. Francisco Gutiérrez y su distinguida familia, después de haber pasado el invierno recorriendo las principales ciudades de Europa.

También llegó el día 28, acompañando á D. Jerónimo Pérez, desde Barcelona, y procedente de la Argentina, nuestro estimado amigo el joven Miguel Fernández. Sean bienvenidos.

Las fiesta de San Pedro

Con tanta animación ó más si cabe que en años anteriores, se han celebrado durante los días 29 y 30 las fiestas del patrón de este pueblo.

Ambos días hubo misa solemne, el primero con sermón, en el que se dio su correspondiente toque al liberalísmo. ¡Qué se ha de hacer!.

Las fiestas profanas concurridísimas. La banda de música de Escalante, dirigida por el inteligente profesor señor Santamaría, el pito y tambor y el violín alternaban en el baile día y noche. Así que no puede decirse que no ha habido música para todos los gustos.

Durante la noche de ambos días se hizo un derroche de farolillos á la veneciana, cohetes de todas clases y fuegos artificiales.

San Pedro de Soba 1-8-1910.

El Cantábrico – Diario de la mañana – Año XVI – Número 5493 – 5 de Julio de 1910.