Reseña histórica del Valle de Soba (1),

por D. Pablo Martínez.

 

DEDICATORIA

Sres. D. José y D. Pedro P. y Media, D. José M. Cano, D. José M. Zorrilla, Licenciado, D. José Zorrilla, D. Pablo de la Peña, D. Ángel y D. Tomás S. Trápaga, D. L. Pérez Gutiérrez. D. Francisco P. Zorrilla, D. Juan José Calleja, D. José S. Trápaga, D. F. Zorrilla, D. Francisco P. Santayana, D. Antolín y D. J. M. Gutiérrez, D. M. V. Terreros, D. Miguel Pardo, D. I. M. Venero, D. Antonio Ortiz, D. Gregorio Gutiérrez, D. Manuel y D. Gaspar Sainz de la Calleja, D. José Gutiérrez, D. J. M. Errerías, D. Ricardo y D. Lorenzo Mier, D. Juan Martínez, D. Eleuterio López, D. R. Ortiz, D. José Gómez, D. Manuel Pereda, D. Manuel Setién, D. Ramón Sainz, D. Francisco Gutiérrez, D. Roque y D. Francisco Gutiérrez, D. Manuel Torre, D. Manuel Diego Gutiérrez, D. Ambrosio S. Trápaga, D. José y D. Ignacio Marañón, D. Juan Socasa, D. Juan y D. Manuel Gutiérrez Arroyo, D. Ramón Ortiz y D. Manuel S. Trápaga.

Muy señores míos y apreciables paisanos: Por no haber tenido vista hasta que hice la operación de la cataratas, por lo cual logré recuperarla, ya que no del todo, al menos para poderme valer de anteojos, no había terminado la Reseña histórica de nuestro Valle de Soba, la cual puedo hoy ofrecerles. No esperen en su relato y en sus detalles una obra de mérito, puesto que no habiendo yo tenido estudios ni menos frecuentado Colegios y Catedráticos que me hubiesen enseñado, mal puedo saber lo que se enseña en tales Centros. Por lo mismo, espero me dispensarán las faltas, tanto gramaticales, como frases elegantes de estilo, que pudieren hallar en lo relacionado, que se reduce sólo a la sencillez y hechos en lo general reales y positivos, lo mismo que las personas que son nombradas y reconocidas y que figuran en la relación, puesto que sólo me ha guiado al hacer la Reseña, el que los jóvenes del Valle de Soba se ausentan de su casa la mayor parte para América y otros puntos, y no están al tanto de los pueblos y caseríos del Valle, y después de grandes trabajos y sacrificios algunos adquieren grandes fortunas, y pueden saber con el presente, qué es el Valle y el pueblo donde nacieron y, si quieren y pueden, acordarse siempre de él, y o éstos también si llegan a leer esta Reseña me disimularán las faltas y defectos que haya podido cometer involuntariamente. Es cuanto puede ofrecerles, dispensando la confianza y libertad que se ha tomado en la actualidad su afectísimo paisano y amigo.

Q. B. S. M.

Pablo Martínez

Quintanilla de Sopeña, merindad de Montija a treinta y uno de Diciembre de mil ochocientos ochenta y dos.

VALLE DE SOBA

Provincia de Santander y Partido Judicial de Ramales.

INTRODUCCIÓN

Este Valle está enclavado entre la provincia de Burgos y Vizcaya: linda al Norte, con Ruesga; al Sur, con Espinosa de los Monteros y merindad de Montija (Castilla); al Este, Lanestosa (Vizcaya) y el Valle de Mena; y al Oeste, con la Vega de Pas, San Roque y Carriedo (Santander) que se aclararán más cuando haga la explicación de los pueblos que radican en las líneas divisorias.

ASPECTO

Este Valle, mirado de una de las montañas que lo circundan, se presenta a la vista cual ancha fosa, sembrada de desigualdades, espesos bosques, con abundante caza, blancas casas sembradas en desordenados grupos; larga y tortuosa franja de agua que, naciendo en profunda entreabierta, en escarpada roca, corre y da vida a numerosos molinos para ir a perderse entre montañas, y aquí y allá, alrededor del Valle, rústicas cabañas, rodeadas de extensos prados, donde se alimenta un numeroso y no menos lucido ganado. Este es el aspecto del Valle; más todo en él cambia conforme se suceden las estaciones o durante la época en que se le contemple.

Cuando después de nebulosa noche, y al parecer el sol en el horizonte se le contempla, se presenta cubierto por una densa capa de neblina en la que sobresalen, ya dorados por los rayos del sol, las cúspides de las montañas y alguna rústica torre de iglesia que se atreve a asomar su destartalado campanario. Poco a poco la niebla se disipa bajo la venida de los rayos del sol naciente, y lamiendo la falda de las montañas, va a desaparecer en el espacio, dejando el Valle con todos sus poéticos detalles.

Con la aparición del sol vuelve el Valle a la vida; despierta el Sobano del sueño en que yacía, y luego ya se siente rechinar el eje de la pesada carreta, ya las fuertes voces del sobano repiten su eco en las concavidades de las rocas y las ovejas, desfilando por entre animados bosques, pueblan el aire con sus balidos llamando al tierno cordero.

Se pasa el día, quien en las rudas faenas del campo empleando su trabajo, que es grande; quien en la ganadería apacentando sus vacas en verdes praderas, y quien lo pasa cruzado de brazos, admirando las bellezas de la madre Naturaleza.

Ya pasó el día:  habitantes del Valle se retiran a sus casas entonando un tanto melancólicos cantares: el sol dirigiéndose a otros países, dejó tras sí una luz, las rocas y blancas casas, dando a las montañas un tinte obscuro que predidpone a la tristeza, y luego todo desaparece a nuestra vista: la noche extiende su enlutado manto sobre la superficie de la tierra: todo es sombra.

¡Descansa en paz, Sobano! despreciando la tranquilidad del sueño; no vayas a internarte por estrechos andurriales; no traspases los umbrales de tu puerta; pudieras romperte el cráneo contra un árbol, o lo que es más triste, dar piruetas por el aire para perecer en algún barranco.

Cambia la escena con la aparición de un día tempestuoso. Rueda el trueno tras lejanas montañas, reproduciendo su eco en las concavidades de las rocas; raya las nubes el fugaz relámpago y el fuerte aguacero que sobre el Valle se desploma, da origen a multitud de arroyuelos que serpenteando por la pendiente de las montañas encauzan en uno central que se desliza veloz arrastrando piedras y cuanto a su paso encuentra, produciendo un ruído que anuncia, la proximidad de la terrible corriente. ¡Cuantos molinos no son arrastrados bajo el ímpetu del destructor elemento! ¡Cuántas rocas no son trasplantadas a lejano sitio y cuántos fértiles terrenos que eran manantial de riqueza no quedan convertidos en estéril pedregal!.

CLIMA

El clima, fresco en verano, en virtud de la suave brisa de la montaña que se deja sentir por la mañana y tarde; no es muy frío en el invierno, pues dada su posición topográfica y estando rodeado de altas montañas. éstas le resguardan de los vientos. Por estas condiciones, y dado lo pintoresco de los paisajes, debiera ser uno de los sitios preferidos por aquellos que, despreciando el bullicio de las ciudades, dan preferencia a la tranquila existencia de la aldea, o por aquellos que queriendo probar de todo, huyen del sol canicular que reina en el Mediodía de España para refugiarse en las provincias del Norte.

CARÁCTER DE LOS HABITANTES

Los habitantes del Valle, en lo general labradores, sin que deje de haber personas bien acomodadas, son sobrios, y acaso, en virtud de la influencia que sobre ellos ejerce la contínua vista de frondosos bosques, la presencia de un cielo nebuloso, son predispuestos a la reflexión; no predomina en ellos la imaginación exaltada, tan contenciosas en los pueblos del Mediodía de España; así es que, dadas estas circunstancias, pueden ser buenos políticos, excelentes médicos y profundos calculistas, más no inspirados poetas ni músicos.

El joven imberbe, arrullado contínuamente por halagüeñas esperanzas, confiando en promesas de sus parientes de allende los mares, apenas llega a los quince años cuando ya dispone de su viaje para el Nuevo Mundo para dedicarse al comercio en busca de la fortuna que su humilde cuna le negó al nacer.

En pos de acariciada ilusión

tras la riqueza pronta;

Las furias del mar afronta

Sin miedo en el corazón.

No le asustan las distancias

Ni lo que en el mundo pasa;

El que sale fuera de casa

Creyendo tener ganancias

Y luego cuando diez o más años han transcurrido, cuando a fuerza de trabajo y desvelos consiguió un respetable capital, vuelve gozoso al Valle que lo vió nacer, y aunque él y sus padres han nacido y vivido en un triste pueblo o en una humilde cabaña, procura levantarla y reformarla para memorias póstuma y recuerdos venideros, demostrando de este modo, que si un día le abandonó, no fué ingratitud, y si lo fué, cual hijo pródigo que vuelve ansioso a ser acariciado donde vió la luz primera.

PRODUCTOS DEL VALLE

Uno de los productos más notables es el maíz, con lo que construyen las tortas que entre la clase pobre sustituye al pan salpicado con trigo. También cultivan trigo, pero es en tan pequeña escala, que a tener precisión grande de ello, es necesario comprarlo en los próximos mercados de Espinosa de los Monteros o el de Villarcayo y Medina de Pomar.

(Continuará).

La Montaña: revista quincenal de la colonia montañesa; Año 21 Número 3 – Habana 15 de Febrero de 1936.